CCC - PLAN NACIONAL DE DISCIPULADO
por gonzalo vega
Objetivo del estudio: Dar ideas para un programa de discipulado
En todas las iglesias se habla de "la gran comisión", pero ¿cuántas de ellas obedecen esa orden? ¿Acaso no estamos más dedicados a hacer creyentes?
La verdad es que la idea de hacer discípulos no es hoy una tarea a la que nos hayamos abocado y resulta que es el mandato esencial del dueño de CCC. ¿Qué pasa? ¿Qué razón hay para hacer tanto ruido evangelístico, si no somos capaces de hacer UN discípulo?... Damos incluso cursos de discipulado que hacen ayudantes, profesores, diáconos, pero no discípulos.. ¿o si?
Lo que pretendo es animarle a visualizar esa gran comisión... en la iglesia. No le voy a decir cómo (porque tampoco nosotros lo hemos logrado del todo); sólo voy a darle algunas ideas, que espero sirvan para que cumplamos con la gran comisión. El texto base, todos los conocemos tan bien, que hasta lo hemos predicado:
Mateo 28:19-20a: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado
Este sugestivo
encargo y disposición de Jesús, envuelve unas cuatro acciones:
1a) Id... un acto dinámico que nos empuja a salir a buscar a los discípulos en lugar de estar esperando a que ellos
2a) haced discípulos... tarea central, que de obedecerla cabalmente, el mundo será para Cristo.
3a) bautizándolos... es decir, irlos introduciendo al Reino de Dios, previo arrepentimiento y salvación... y ministrándoles la promesa del padre: el Espíritu Santo.
4a) enseñándoles... la forma donde justamente se efectúa esa gran comisión... un lapso amplio, lento, de conversión, en que el creyente cambia su naturaleza de esclavo del mundo, para convertirse en discípulo de Jesús.
Da la impresión de que nos hemos dedicado sólo a la segunda acción: bautizar. Inducimos a los creyentes a cultos acartonados, en lugar de ir a buscarlos y enseñarles pacientemente la vida cristiana, hasta que sean discípulos de Jesucristo...
¿Por qué no le hemos dado la debida atención a esta última acción? No lo sé... Sin embargo, es lo que va a hacer crecer la iglesia, en lugar de engordarla; es lo que va a hacer una iglesia grande, como el Señor espera que la levantemos ¿Está de acuerdo? ...aunque no lo esté... necesitamos hacer algo y ya..
Voy a proponerle algunas ideas que el Señor me reveló hace ya muchos años y que con algunos cambios al tiempo presente, pretenden motivarle a usted para que se anime a establecer un plan de hacer discípulos en la iglesia... Voy a referirme a la acción cuarta, porque considero que ahí está la gran falla nuestra para presentar ante Señor, no un grupito, sino un cuerpo, una iglesia:
Acción cuarta: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado...
¿Por qué me refiero básicamente a esta acción? porque va a ser la que nos permita cumplir con las demás acciones y por ende, con la gran comisión. Cuando el Señor dice: Enseñándoles que guarden... el verbo guardar no es cuidar, custodiar, conservar o retener algo, sin que cambie o desaparezca, sino disciplinarse a cumplir lo que por obligación se nos está mandando.
Guardar, no es meter en un cajón, sino observarlo y obedecerlo... y démonos cuenta ¿cuántos "guardan" la palabra bajo el brazo, pero no la guardan?
Nuestra gente ha de saber los pasos que debe dar y la responsabilidades que adquiere... y no sólo invitarle a congregarse y a que diezme...
La Biblia es muy clara al marcar los pasos precisos que el creyente debe dar: Arrepentimiento o renuncia del pecado, aceptación de Jesucristo como Señor y Salvador, el bautismo en agua y en Espíritu Santo... y luego ¡guardar!...
Enseñándoles que guarden todas la cosas que os he mandado... Si usted se fija no dice guardar las cosas, sino guardar todas las cosas... y no es una sugerencia, o una simple insinuación, sino un mandato... Sobre esa base, tomamos al recién nacido de nuevo y le sometemos a un procedimiento. No le preguntamos si quiere, sino que le aseguramos que no está cambiando de religión, donde cada uno hace lo que le place, sino le convencemos de que es la forma única posible de entrar al cristianismo. Y no lo hacemos porque se nos ocurra, sino porque así está mandado por Jesús (Juan 3:3-7, Marcos 16:16 y secundado por los apóstoles en Hechos 2:38 y 3:19).
Una vez que el creyente nace de nuevo, prácticamente le sujetamos a un plan de seguimiento que hoy quisiera proponerle en siete pasos esenciales... (Describiré uno a uno, para explicar lo que sugiero que hagamos y que tendremos que preparar a la gente para que lo haga, previo ejemplo nuestro):
1) Visitación.- Este es el contacto o primer intervención con la vida del creyente; acción que aprendemos de Hch 15:36, donde Pablo visitaba a los hermanos.
Jesús nos enseña a hacer esto, por su Palabra en Mt 26:36-43 ¿Para qué los visitamos? Para conocerles y amarles... necesitamos verles en su propio medio ambiente: casa, familia, forma de vida, carácter, actividad. Y vamos con ello a darnos cuenta cómo poder ayudarles... ya que de ahí se desprende un plan de seguimiento... y un programa de entrevistas...
Quizás nos meternos en su vida privada; por supuesto que si; un poco, pero sólo conociéndoles de cerca, podemos discipularles y vamos a hacer esto en la medida en que ellos nos lo permitan; el límite ellos nos lo fijarán...
En los solteros, miramos su relación afectiva con padres y hermanos; en los casados, estimamos su trato diario en cuanto a lo conyugal y lo familiar. Muchas veces basta una visita para advertir la forma de ayuda o de discipulado. Si hay apertura, entraremos hasta en su economía familiar, trabajo, escuela, etc. En ello es muy útil llevar una ficha en que podamos tener sus datos mínimos (Solicitar una forma a CCC). Este registro es preciso para el seguimiento y la futura base de datos de la iglesia, que puede llevarse desde una "caja de cartón", hasta en una computadora.
Si se es más cuidadoso, al reverso se va llevando registro de visitas y avances. De la apertura que haya en la gente, dependerá el plan de discipulado.
2) Enseñar a orar.- La mayoría que llega al Reino viene de un estrato en que en vez de hablar con Dios, sólo se "rezan" cosas aprendidas de memoria.
Acostumbrarse a hablar con alguien sin verlo, no es una práctica común en este país religioso, por lo que el recién salvo, para aprender a hablar con Dios, tendrá que cambiar las fórmulas aprendidas, por palabras propias.
La fidelidad a una persona, se aprende por medio de la comunicación y de la comunicación surge la relación y por supuesto la comunión (común unión).
Esto hay que enseñarlo y no es fácil que la gente lo asimile, porque hay que sentarse muchas veces con el alumno, para enseñarle a orar en varias maneras: individual, conyugal, familiar y comunitariamente (Así está mandado en Job 22:27, Jer 29:12, Mt 26:41, 1Ts 3:10, 5:17, etc). Se tendrá cuidado con lo que el Señor dice en Mt 6:7.
3) Guiarle hacia la Palabra de Dios.- Aquí se trata de formar un hábito que no tenemos los mexicanos: leer... esto lleva un buen tiempo, debido a que el creyente va a preferir sentarse frente al televisor, que leer la Biblia; romper con esos hábitos heredados que son parte de la idiosincrasia mexicana, llevará tiempo
¿Cómo lo lograremos? Llevando calendarios de lectura sistemática o también llenando cuestionarios; primero del evangelio y luego de toda la Biblia (pueden solicitarse a CCC. Usted ya los conozca y los hará previa y personalmente, antes de poder aplicarlos...)
Iremos formando en ellos un hábito y como la Palabra es la que guía a la fe
advertiremos cómo su fe se va despertando, conforme avanza en la lectura, el estudio, escudriñamiento, reflexión y obediencia de las Escrituras. Y no descansaremos hasta que ese creyente ame el Libro fundamental (Así está mandado en Dt 17:19, 31:12, Pr 2:4, Jn 5:39, Lc 4:16, Sal 78:1, etc)
4) Aconsejarle.- La vida del creyente antes de Cristo, es una vida llena de dogmas y tradiciones heredadas, por tanto la forma que vive, siempre está anclada en formas erróneas, en caminos equivocados, que es preciso no sólo ir cambiando, sino erradicando; para ello, vamos aconsejándole. Sólo que la forma de hacerlo es, sólo desde la Biblia. Quien discipula tiene que tener un buen conocimiento bíblico para ir respondiendo todas las inquietudes, preguntas, dudas, e ir despejando todas las confusiones que la nueva forma de vida cristiana, enfrenta conceptos de la antigua religión. Es un tiempo de muchas preguntas y respuestas bíblicas.
Mientras el creyente aprende a preguntar al Espíritu Santo, nos preguntará a nosotros y le enseñaremos poco a poco a ir dependiendo de Dios y no de nosotros.
La orientación bíblica se vuelve prioritaria, porque enseñamos nuevas formas de vida; cambio de hábitos, en una palabra, hablamos de cambio conductual.
Ahora, en esta etapa, el creyente comienza a sentir nostalgia por el pecado que ya abandonó; las formas antiguas de vida mundana, como que vuelven a ser deseadas y algunos hasta regresan a ellas. Pero ahí estamos nosotros para ayudar a enderezar lo que se quisiera torcer nuevamente, para corregir, para rectificar, para enmendar, para exhortar si fuere necesario (Así está mandado en Ex 18:19, Sal 16:7, Sal 119:24, Pr 15:22, Is 25:1, etc).
Y no será fácil exhortar; la resistencia de quien se ve empujado a la vida cristiana, siempre será fuerte....
5) La ministración.- Cuando el creyente advierte que no le es fácil el cambio, se hará necesaria la ministración y por supuesto a veces vamos a encontrar oposición a dejar el hombre viejo, viciado conforme a deseos engañosos... (Así está mandado en Dt 18:17, Nm 16:9, 1P 4:11, Rm 15:25, Mr 16:17-18, etc).
Es ahí que tenemos que dejar que el ESanto le ayude ¿en qué áreas? Usted las conoce: sanidad física, sanidad interior o del alma, conflictos conyugales o familiares y en algunos, hasta echarles fuera los malos espíritus, en el Nombre de Jesús. Y no se asuste, porque mientras más ore para que no se le presenten casos de liberación, más le va a enviar el Señor... para que aprenda a echarlos fuera.
Es el momento en que el creyente se siente impotente para hacer cambios radicales; es cuando dejamos que el Espíritu Santo les ayude en su debilidad... Quien discipula, echa a andar en esta etapa el motor de los dones espirituales.
6) Integrarle a la iglesia.- Cuando el creyente se salva, precisa de congregarse pero en dos lugares al mismo tiempo, en un Centro Cristiano y en una Casa. Se erradicará la costumbre religiosa de asistir sólo al templo, exclusivamente el domingo, de la manera más breve y sin entender para qué se asiste.
El creyente se acostumbrará a integrarse a la vida de la iglesia, en dos lugares a la vez: a la gran congregación y a un grupo de corte doméstico...
(Si usted aún no tiene aún el programa de Plan Casas, hay que establecerlo, si es que queremos hacer la gran comisión).
En la congregación, el creyente aprenderá la alabanza, la adoración; escuchará testimonios que incrementarán su fe; oirá y estudiara la Biblia, por medio de los cursos; aprenderá a congregarse con muchos hermanos y ejercerá la mayordomía. Todos sabemos que la resistencia mayor del creyente está en la cartera, y eso porque nadie le ha enseñado que cuando damos, recibimos más... Se enseñará a asistir no sólo los domingos, sino toda la semana. Se mirará en pleno, el ejercicio de los dones espirituales y se integrará por el perdón, a la Cena del Señor, es decir, aprenderá a amar al prójimo.
Nadie aprende a amar, si no se roza con mucha gente... y como el amor a Dios y al prójimo es una prioridad, por medio de la congregación, nos graduamos. Es de todos conocido, que es en donde la familia completa, aprende a vivir la vida cristiana, todos: bebés, niños, adolescentes, jóvenes, varones, damas, matrimonios, tercera edad... todos recibimos enseñanza y nos vamos integrando dentro de la vida cristiana, como familia.
Un tiempo de integración a la comunidad cristiana local y a la iglesia en general y también el grupo doméstico o el Plan Casas, donde el creyente con toda su familia va recibiendo un trato que le guía en grupos más reducidos... La meta es encaminarnos juntos hacia el llamado de Dios: la santidad
(Así dice en Dt 31:12, Sal 26:12, 68:26, Jl 3:11, Heb 10:25, Hch 11:26, etc)
7) El servicio.- Una vez que el creyente ha ido profundizando en todos esos pasos, no tenemos que pedirle que sirva, porque automáticamente, ellos van a sentir la necesidad de integrarse al servicio del Reino...
Para este tiempo, ya observa un buen nivel de vida cristiana y ya está probada su fidelidad a Jesús y a su iglesia... Para entonces, su conocimiento de la Palabra y su propio crecimiento, le va llevando de la mano a una actividad.
La primera es sólo como ayudante en tareas mínimas; un auxiliar en labores de asistencia, de aseo, de cooperación, o cuestiones administrativas.
Si un cristiano no barre, limpia sillas, reparte sobres y otras cosas no está listo. Luego pueden entrar en labores diaconales, es decir, en áreas espirituales de ayuda, donde se va proyectando lentamente a un diaconado...
Pablo dice: Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. La idoneidad no sólo se va mostrando, sino que vamos enseñando a que lo que hicimos con el creyente, él lo haga después y abra su hogar para el Plan Casas.
Eso es el discipulado... Un discípulo hace un discípulo; dos hacen cuatro, cuatro hacen ocho, ocho hacen 16, 16 a 32, 32 a 64 y así sucesivamente...
¿Ya hicimos discípulos? Todavía no... y es la forma en que el Señor lo mira... En ocasiones, nombramos hasta ancianos y ministros, sin haberlos hecho antes discípulos, y por eso sufrimos ataques, descalabros y divisiones...
Si el creyente fue enseñado a servir de ayudante, auxiliar, asistente y colaborador, pasará a diácono... Si el diácono, sean hombres o mujeres cumplen con los requisitos de 1Tim 3:8-13, serán levantados como ancianos...
Los ancianos, después de un buen tiempo de prueba, y probados en los requisitos de 1Tim 3:1-7, podrán entrar a servir en uno de los cinco ministerios de la iglesia, según Ef 4:11.
Pudiera ser que usted no pasó por ese proceso y ya está como responsable de filial... Bueno ¿y qué espera? Siempre hemos estado queriendo ayudarle, pero ni nos visita, ni nos pregunta...
Esto, no porque nosotros sepamos más, sino porque ya pasamos por los problema suyos. Volvemos a ofrecerle nuestros servicios a partir del 2001; podremos ayudarle en la visión particular, inspirada en la visión de Jesús.
Sólo que algunas cosas no le van a gustar, porque el ritmo para un discípulo de Jesucristo, es para hombres y mujeres, capaces de entender que Jesús no es para tardes libres, o para algunos ratos de entretenimiento, sino para una vida de entrega, donde primero está El, luego está la familia, después la congregación, y al final está el responsable de filial ¿Aguantará usted eso?
Cuidado si mentalmente pensó o dijo "amén"... porque lo oyó Aquel que nos manda: id y haced discípulos, bautizándoles...
Mensaje
dado en el Encuentro de Filiales de Comisión Centros Cristianos, A. R.
2000
Tequisquiapan,
Qro.
Disponible en audio cassette. Tel: (5)361-1711 Fax (5)361-5870
e-mail del autor: gonzalo@ccc.org.mx
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