CCC - PLAN NACIONAL DE DISCIPULADO
por gonzalo vega
Orarás a El y El te oirá...(Job 22:27a)
La mayoría de quienes se allegan al Reino vienen de un estrato religioso, donde en vez de hablar con Dios, han sido guiados a "rezos aprendidos" de memoria, para una repetición constante sin sentido, acción que la Biblia reprueba: Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos... No os hagáis, pues, semejantes a ellos (Mt 6:7-8a). En otros pasajes, está escrito: ...por pretexto hacen largas oraciones (Mr 12:40); Evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad (2Tim 2:16).
Y es que acostumbrarse a hablar con alguien sin verlo, no es una práctica común en este país con tantas herencias piadosas, por lo que el recién salvo, para aprender a hablar con Dios, tendrá que cambiar las fórmulas aprendidas, por palabras propias, como cuando alguien habla con su mejor amigo, o con alguien que ama.
La fidelidad a una persona, se puede tener o aprender por medio de la comunicación, ya que de la comunicación surge la relación, la correspondencia mutua y por supuesto, la comunión (común unión). Esto hay que enseñarlo y no es fácil que la gente lo asimile, si no nos sentamos con el recién salvo, para enseñarle a orar en forma individual, conyugal, familiar y comunitaria
Ocasiones para la oración
Oración individual. Es un medio poderoso en contra de la tentación. Jesús siempre aconsejó: Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Mt 26:41. Las palabras irán surgiendo conforme vamos entrando en el conocimiento de Dios.
Pablo aconseja: Orad sin cesar (1Ts 5:17), arma espiritual que consigue la estabilidad espiritual. Por lo que el mismo apóstol agrega: orando de noche y de día con gran insistencia... (1Ts 3:10a), por cuanto debe ser el motor espiritual del discípulo.
El futuro discípulo se formará en tiempos diarios de comunicación con Dios, llevando un control escrito de su vida de oración (Ver pág.41)
Se recomienda un "diario de oración", que consigna las intenciones. Se aconseja, antes de orar, escribirlas, para poder tenerlas presentes y saber por qué orar, antes de hacerlo.
Un examen interior previo, es útil, antes de orar. Se descubre así la posibilidad de limpiar el corazón, pedir perdón y esperar que la oración llegue a la misma presencia de Dios. Estar en paz con todos, es esencial para lograr efectividad en esta práctica.
Oración conyugal. Los casados tendrán un tiempo diario en la presencia de Dios para interceder sobre problemas comunes, referentes al matrimonio, los hijos y el hogar en general. Así está mandado en el evangelio: Mt 18:19.
Oración familiar. Cuando hay hijos, se les va integrando en una reunión familiar periódica para orar juntos.
Oración comunitaria. Reunirse con otros cristianos es muy útil para oír cómo oran los demás e ir perdiendo el miedo de orar en voz alta o en público. Aun cuando la oración es a Dios, debe orientarse a perder el desasosiego de orar junto con otros, sin perder de vista que la oración no es para que la oigan los que están junto, sino para que nos oiga Dios. Por tanto, no importan las formas elegantes o las palabras rebuscadas, sino la intención sencilla de un corazón que se comunica con su Señor. La primer iglesia perseveraba unánime en oración y ruego (Hch 1:14).
El Señor dice: Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón (Jer 29:12-13). Como no es una costumbre en el recién salvo, le enseñaremos a entender que es "invocar" y "buscar" a Dios de todo corazón; aprenderá a hablar en voz alta a Quien no ve. Para ello, tendremos con ellos algunas sesiones para un aprendizaje y un entrenamiento en esta nueva experiencia.
Para que el recién salvo quiera cambiar los rezos tradicionales, por una oración personal, será preciso tomar tiempo con ellos y en varias sesiones, enseñarles las formas de la oración.
FORMAS
Para entendimiento y práctica, guiaremos a entender la oración en sus formas variadas, que permitan tener elementos sencillos, al alcance de cualquier nivel educativo. Esto, en varias sesiones para ir haciendo entender, en varios intentos, cada una de las formas:
Alabanza, Adoración, Cántico, Acción de gracias, Intercesión y Petición, aunque hay otras formas, tales como: orar con la Palabra, en el silencio del corazón, etc.
Entendemos que el recién salvo se resistirá a esta nueva forma espiritual, pero será esencial para su discipulado. La paciencia con ellos y la constancia en estas sesiones de oración, lograrán una rápida aceptación de la vida espiritual y un cambio de vida.
Alabanza
Un vocablo no usual. Alabar es enaltecer, es celebrar con palabras, es reconocer cualidades o virtudes, con las cuales elogiamos a un ser querido. El que ama, alaba y el que alaba, exalta a quien ama. Tratándose de nuestro nuevo Señor, se enseñará a alabar a Dios.
El salmista escribió: Te alabo Señor porque eres bueno, porque para siempre es tu misericordia (Sal 118:1). Jesús decía: Te alabo Padre... Y es que sólo Dios es digno de alabanza.
Se aprenderán palabras bíblicas de exaltación: Admirable, Poderoso, Dios fuerte, Príncipe de paz, Señor de señores, Rey de reyes, Soberano, Eterno, Consejero, Sabio, Maravilloso, etc., con las cuales se enseña a reconocer la grandeza de Dios, sin que esto sea una repetición o una "letanía".
Adoración
Esta forma es por demás desconocida, mas Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. Se enseñará a postrarse sobre el rostro (1Co 14:25), humillándose en su presencia y reverenciándole con todo nuestro ser. Una forma de oración no sencilla, que deberá acentuarse, para aprenderse.
Cántico
La alabanza es también una oración cantada. Este tipo de oración anima a cantar en grupo y debe estar dirigida sólo a Dios, es decir, en primera persona, ya que está escrito: Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad, porque Dios es el Rey de toda la tierra; cantad con inteligencia (Salmos 47:6-7). Cantamos sólo a Dios.
El Espíritu Santo inspiró a Pablo a decir: ...cantando con gracia en vuestros corazones al Señor, con salmos e himnos y cánticos espirituales... (Col 3:16c). Esto quiere decir que no es importante, ni la melodía, ni la cantidad de instrumentos musicales ni la composición, sino el cantar con gracia en el corazón, más que con los labios.
Acción de gracias
Cuando recibimos un favor lo agradecemos. Dios se agrada de nuestra gratitud, si la manifestamos con todo lo que no rodea: Su creación (todo lo que nos rodea), gentes (gobernantes, familiares, amigos), medios de vida, trabajo, etc. Esta es una de las formas más sencillas y útiles para aprender a orar.
La Biblia nos pide: ser agradecidos... y nada mejor que mostrar gratitud ante el Creador por todo lo que tenemos y aún por lo que no tenemos.
Intercesión
No hay costumbre de orar por desconocidos; esta será una nueva práctica que llevará al recién salvo a interceder por otros, antes que por sí mismo. Cuando la persona sabe orar en lenguas, puede interceder, dice el apóstol Judas: orando en el Espíritu Santo.
Petición
Esta es la forma más común, más conocida y más utilizada. Enseñaremos a pedir lo menos posible, debido a que Dios conoce nuestra necesidad (Mt 6:32). Intercediendo por otros, obtendremos lo que necesitamos.
El discípulo tendrá con cada recién salvo varias sesiones para enseñarle y convencerle de las bondades de esta acción. Se necesitará de paciencia, hasta lograr formar en ellos el hábito de oración
Para ello, se tendrán cuantas sesiones sean necesarias, de preferencia en el hogar de uno u otro. Llevar registros escritos servirá para medir el avance de este segundo paso del discipulado.
Orar con la Palabra
Una de las mejores oraciones es aquella inspirada en las mismas palabras de Dios. El Libro de los Salmos, o cualquier otra Escritura es útil, para complementar nuestro hablar con el hablar de Dios. Por ejemplo, si la oración fuera basada en el Salmo 100, la dirigiríamos en primera persona y diríamos: Te cantamos alegres Dios, los habitantes de toda la tierra, te servimos con alegría, venimos ante tu presencia con regocijo. Reconocemos que tú eres Dios, que tú nos hiciste y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo tuyo somos y ovejas de tu prado. Entramos por tus puertas con acción de gracias, por tus atrios con alabanza, te alabamos, bendecimos tu nombre porque eres bueno, porque para siempre es tu misericordia y tu verdad por todas las generaciones.
Es obvio que se buscará orar siempre en pasajes diferentes para que no se constituya en rezo. La práctica al leer, hará memorizar la Escritura, e integrarla a la oración, en cualquiera de sus formas.
Oración en silencio
Este es un tipo de comunión con Dios, en el silencio personal de cada corazón. Implica postrarse y adorar con reverencia, en momentos en que la boca se cierra y el corazón se abre para contemplar la presencia del Señor en el espíritu, actitud que ha d experimentarse, después de que formado el hábito.
El diario de oraccción
Adjuntamos un formato que pude reproducirse, para que quien está aprendiendo a orar, lleve en forma gráfica un diario de oración (ver pág.41)
En la parte superior se pone el año y el mes. Antes de la oración, se van inscribiendo las "intenciones", seguidas de una o varias promesas bíblicas, donde apoyar la oración. Por ejemplo, si la intención tiene que ver con enfermedad, la promesa sería Ex 15:36, Dt 7:15, 2Cr 6:28-30, Sal 30:2, o Jer 33:6.
Cuando ya se ha orado, en "respuestas" se anotan las citas o lo que el Señor responde después de la oración. Finalmente se escribe en la última columna, la acción que debemos realizar después de la oración, en relación con lo que oramos y lo que el Señor nos dijo. Esto ayuda no sólo a orar en orden sino a llevar un registro escrito, para no olvidar, o recordarlo.
Las hojas se perforan y se archivan en carpeta media carta, usando ambos lados del papel, para mejor uso del sistema.
Conclusión
De la constancia y la práctica de esta acción, dependerá mucho que el nuevo creyente desarrolle y se integre a la vida cristiana. El éxito de su discipulado reside en el empeño y persistencia al orar, no como una postura obligada, sino como un atractivo hábito de alguien que ama a su Señor. Para ello, quien le discipula, será el responsable de guiarle primero a la oración, después a la intercesión y finalmente a la batalla espiritual. Te animamos a hacerlo personalmente y en la visitación, levantar un equipo de oración. Esto es este segundo paso esencial. En seguida:.
ALGUNAS IDEAS UTILES PARA ESTE SEGUNDO PASO
Transcribimos para usted, un material no para el nuevo creyente, sino para quien enseña a orar del nuevo creyente. Algunas ideas y escrituras le serán muy útiles en este adiestramiento (Esta última parte fue tomada de Internet: http://www.ebi-online.net )
I - La
Oración
a) ¿Dónde hay que orar? En todo lugar - 1 Tim 2:8
b) ¿Cuándo hay que orar? Siempre - Lc 18:1
c) ¿Sobre qué hay que orar? Nuestras peticiones - Fil 4:6
d) ¿Hay alguna condición? En el Nombre de Jesús - Jn 14:14
II - ¿Cómo hay que orar?
a) A solas - Mt 6:6
b) En público - Mt 18:19-20
c) Con fe - Mt 21:22
d) Con eficacia - Stg 5:16b
e) Sin cesar - 1 Tes 5:17
III - ¿En qué se basa la oración?
a) En las promesas de Dios - Gén 32:9-12
b) En los pactos de Dios con el hombre - Jer 14:21
c) En la fidelidad de Dios - Sal 143:1
d) En la justicia de Dios - Dan 9:16
e) En la misericordia de Dios - Dan 9:18
IV - ¿De
qué puede ir acompañada la oración?
a) Arrepentimiento - 1 Rey 8:33
b) Confesión de pecados - Neh 1:4-7
c) Llanto - Os 12:4
d) Ayuno - Neh 1:4
e) Atención - despertar espiritual - Lc 21:36
f) Sobriedad - 1 Ped 4:7
g) Gratitud - Fil 4:6
V - ¿Qué es lo que nos anima a orar?
a) Las promesas de Dios - Job 22:27
b) Las promesas de Cristo - Lc 11:9-10
c) El que Dios escucha las oraciones - Sal 4:3
VI - ¿Qué hace el Espíritu de oración?
a) Es derramado por Dios - Zac 12:10
b) Nos auxilia en nuestra debilidad - Rom 8:26
c) Actúa en la oración del creyente - Rom 8:27
VII - ¿Existen determinadas posiciones para orar?
a) Con el rostro en tierra - Núm 16:22
b) Arrodillado - Dn 6:10
c) De pie - 1 Rey 8:22
d) Con manos extendidas - Is 1:15
e) Con manos levantadas - Sal 28:2
VIII -
¿Qué recibe el que ora?
a) Bendiciones temporales - Gén 28:20-22
b) Bendiciones espirituales - Mt 6:33
c) Misericordia y gracia - Heb 4:16
d) Más amor al Señor - Sal 116:1
e) Deseos de adorar a Dios - Sal 66:20
f) Lo que ha sido prometido - Is 58:9
IX - ¿Qué ocurre con el que ora?
a) La oración del justo puede mucho - Stg 5:16
b) La oración sincera es agradable a Dios - Heb 10:22
c) El que persevera recibe contestación - Rom 12:12
X - ¿Hay promesas para la oración privada y la pública?
a) Dios oye la oración - Job 22:27 - 2 Crón 7:14,16
b) La oración incluye bendiciones - Éx 20:24
c) La oración incluye alegría - Sal 95:1-2
XI - ¿Por quién (quiénes) debemos interceder?
a) Reyes y los que están en eminencia - 1 Tim 2:2
b) Siervos de Dios - 2 Cor 1:11
c) Israel - Is 62:6,7
d) Todos
los santos - Ef 6:18
e) Todas las gentes - 1 Tim 2:1
f) Patrones (amos) - Gén 24:12,14
g) Empleados (siervos) - Lc 7:2,3
h) Niños - Gén 17:18
i) Amigos - Job 42:8,10
j) Compatriotas - Rom 10:1
k) Enfermos - Stg 5:14
l) Perseguidores - Mt 5:44
m) Enemigos - Jer 29:7
n) Los que nos envidian e injurian - Núm 12:13
o) Los que nos abandonan - 2 Tim 4:16
p) Los que se quejan contra Dios - Núm 11:2 - 14:19
q) Los que lo piden - Heb 13:18
r) Unos por los otros - Stg 5:16
s) Los que pecan contra Dios - 1 Jn 5:16
La intercesión
bendice - Job 42:10
Dejar de interceder es pecado - 1 Sam 12:23
XII - ¿Existen obstáculos para recibir respuesta?
a) Duda - Stg 1:6-7
b) Pedir mal - Stg 4:3
c) Un espíritu no perdonador - Mt 6:15
d) Un corazón inicuo - Sal 66:18
e) Cuando el marido no da honor a la mujer - 1 Ped 3:7
XIII - Exhortaciones a la oración
a) Orar en el Nombre de Jesús - Jn 16:23-24
b) Orar con gratitud - Fil 4:6
c) Orar con fe - Mr 11:22-24
d) Orar conforme a la voluntad de Dios - 1 Jn 5:14-15
e) Orar y guardar sus mandamientos - 1 Jn 3:22
f) Orar y
permanecer en Dios - Jn 15:7
g) Orar sin cesar - 1 Tes 5:17
XIV - ¿Contesta Dios la oración?
a) Dios contesta al que ora - Sal 99:6
b) Dios contesta en su tiempo - 2 Cor 6:2
c) Cristo mismo contesta oración - Jn 14:12-14
d) Respuesta prometida en tiempos de angustia - Sal 50:15
e) Respuesta se da por la gracia de Dios - Is 30:19
f) Respuesta se da a tiempo - Is 65:24
g) Respuesta diferente a la esperada - 2 Cor 12:7-9
h) Respuesta mayor a la esperada - Jer 33:3
XV - Cuando oren ...
a) ... no hagan como los hipócritas - Mt 6:5
b) ... no hagan como los gentiles - Mt 6:7
c) ... hagan como los hijos - Mt 6:8
La oración es expresión clave para la comunión entre nosotros y Dios. La oración hace que esa comunión tenga contenido. La oración crea una relación de "tu - yo" entre Dios y nosotros. El ser humano tiene una necesidad profunda e instintiva de invocar, implorar o suplicar por aquellos poderes que lo puedan proteger; o suplicar ayuda contra peligros amenazantes; o por lograr tener éxito en la vida. El límite entre la oración y la súplica no siempre es fácil de definir. La oración supone fe en un Dios personal que escucha y que se comunica con el ser humano. Por eso la oración es una expresión de comunión del hombre con Dios. Existe, en la esfera espiritual, una batalla que se lleva a cabo permanentemente. La Biblia nos enseña sobre "el reino de las tinieblas" y sobre "el reino del Hijo amado de Dios" (1 Ped 5:8), y ¡Es aquí donde la oración pasa a ser UN ARMA que el cristiano utiliza para lograr las victorias en esta lucha sin cuartel!
I - ¿Qué es la oración? ¿De qué se compone?
a) Adoración. La expresión más sublime de la oración es la adoración. No son solicitudes de lograr o alcanzar algo. Tampoco mostrar gratitud por algo. Adoración es un homenaje a Dios por lo que El es en sí mismo - 2 Cor 1:3 - Ef 1:3 - Stgo 3:9 - 1 Ped 1:3
b) Agradecimiento. La oración llena su contenido de gratitud por lo recibido. La oración es la gratitud del ser humano hacia Dios por las respuestas, por su ayuda y por sus dádivas Ef 5:20
c) Intercesión. En la oración ocupa un lugar importante la intercesión. No se trata de rogar por necesidades propias y personales, sino por las de nuestros semejantes. La intercesión pasa a ser un servicio en favor del prójimo (Jer7:16-20 - 9:1 - Rom 9:3 - Gál 4:19)
d) Petición. Estas son solicitudes de que Dios intervenga de una u otra maneras - Jn 14:12-14 - Fil 4:6
II - ¿Cómo se puede describir la oración?
- elevar los ojos y el alma - Sal 121:1 - 25:1
- levantar y derramar el corazón - Lam 3:41 - Sal 62:8
- invocar el nombre del Señor - Gén 12:8 - Hch 22:16
- clamar a Dios y al cielo - Sal 27:7 - 2 Crón 32:20
- acercarse a Dios - Hebr 10:22
- rogar a Dios - Ex 32:30-32
- buscar a Dios - Job 8:4-6
- buscar el rostro de Dios - Sal 27:8
A pesar de todos los esfuerzos humanos por hacerlo bien, resulta casi que imposible "describir" la oración. Eso sí:
1) No es una fórmula.
2) No es un rito religioso.
3) No es una costumbre mecánica donde repetimos frases
de memoria.
¡Hay que ORAR para "SABER" lo que es!
III - ¿Cuáles son los requisitos para orar correctamente?
Jesús nos exhorta a orar en Su Nombre - Jn 14:12-14
Orar "en el Nombre de Jesús" es pertenecerle a El. Ser su discípulo y tener una relación personal con y hacia El. ¡Sólo bajo esta condición sus promesas son nuestras!
a) Orar según la voluntad de Dios - Jn 9:31 . 1Jn 5:14
Al orar según la voluntad de Dios, la oración alcanza su nivel más alto y pasa a ser una expresión de sometimiento de nuestra voluntad propia - Mt 6:10 - 26:39
En la realidad divina, donde nosotros no logramos penetrar pero donde Dios tiene todo el poder y los medios para llevar todo a la perfección, se cumple la voluntad de Dios. Y si nuestras oraciones son "según la voluntad de Dios", podremos participar de sus riquezas. Esto significa vivir en Su Reino, pertenecer a dicho Reino y vivir del mismo.
b) La oración "privada" y la "pública". Cuando oramos "en lo secreto", nace normalmente la oración de una situación actual concreta o de lo que está ocupada en ese momento la mente del que ora. La oración recibe así, de hecho, entonces su forma. (Jesús nos ordenó orar "en tu aposento" - Mat 6:5-8).
Ocurre algo parecido en la oración "pública" que forma parte del servicio cristiano. También ésta oración nos ha sido ordenada, y tiene ciertas condiciones - Sal 95:6 - Zac 8:21-22 - Mt 18:19-20 - 1 Cor 14:14-20.
Cuando oramos "públicamente" no debemos orar como el hipócrita (Mat 6:5), tampoco como el gentil (vers 7), sino como el hijo (vers 8). En ambos casos (privada o pública), la oración tiene siempre que ser espontánea, genuina, honesta, reverente, auténtica y llena de devoción. ¡Toda oración - pública o privada - debe siempre buscar resultados concretos!
c) La oración debe hacerse:
- a Dios Sal 5:3 - Mt 4:10
- por medio de Cristo Ef 2:18 - Hebr 4:15-16
- por medio del Espíritu Santo Ef 2:18 - Jud 20
- en fe Mt 21:22 - Stgo 1:6
- en un espíritu de reconciliación - Mt 6:12
- de corazón - Jer 29:13 - Sal 119:58
- de corazón limpio - Job 11:13-15
- con toda el alma - Sal 42:5
- en espíritu y en verdad - Jn 4:22-24 - Ef 6:18
- con el espíritu y con el entendimiento - 1 Cor 14:15
- en confianza a Dios Sal 56:10 - 1 Jn 5:14
- negando la voluntad propia - Lc 22:42
- con consideración - Ecles 5:1-6
- con labios libres de falsedad - Sal 17:1
- con manos santas - 1 Tim 2:8
- pidiendo ser oído Neh 1:6 - Sal 55:2,3
- con libertad - Hebr 4:16
- en humildad Gén 18:27 - 2 Crón 33:12
- fervorosamente - 1 Tes 3:9-10
- importunamente - Gén 32:26 - Lc 11:5-10
- en todo - Fil 4:6
Seguramente cada uno, luego de estudiar esta larga lista, tendrá motivos suficientes para recapacitar personalmente sobre su propia vida de oración
IV - Exhortaciones bíblicas para la oración
- La Biblia, y sobre todo el Nuevo Testamento, nos exhorta a orar en forma "permanente" - Lc 11:9-10.
- Jesús nos exhortó a orar "siempre" y "sin desmayar" - Lc 18:1
- Las expresiones "orar día y noche" y "orar sin cesar" ocurren reiteradamente en la Biblia - Sal 55:17 - 88:1 - Lc 18:7 - Ef 6:18 - 1 Tes 5:17
- "En todo lugar" es otra expresión en relación con la oración - 1 Tim 2:8
- Nada impedirá la oración (personas, situaciones o tiempos) - Dan 6:6-10
Algunas verdades sobre la oración para meditar en ellas:
1 - ¡Dios Ama El ESCUCHARNOS ...también El RESPONDERNOS!
2 - Cuando aprendemos a orar conforme a la voluntad de Dios, ésta forma de comunión nos llevará mucho más rápida y profundamente a las experiencias espirituales grandes y gloriosas que Dios nos tiene preparadas
3 - Las contestaciones de Dios despertarán en nosotros un aún más ardiente amor hacia Él y un mayor deseo de vivir en comunión con Él mediante la oración
4 - Como la oración es la tarea principal de quienes dirigen la iglesia (Hch 6:4) y la tarea primordial de todos sus miembros (1 Tim 2:1), tiene que tener la máxima prioridad tanto en lo personal como en la vida de la iglesia
Mensaje
dado en el Encuentro de Filiales de Comisión Centros Cristianos, A. R.
2000
Tequisquiapan,
Qro.
e-mail del autor: gonzalo@ccc.org.mx
Se agradecerán sus comentarios
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