CCC - PLAN NACIONAL DE DISCIPULADO
por gonzalo vega
Bienaventurado el que lee... y guarda las cosas en ella escritas. Ap 1:3
Una vez que el recién salvo ha hecho un hábito de orar en formas individual, conyugal, familiar y comunitaria; una vez que ha aprendido las formas diferentes de oración, estará listo para entrar al tercer paso: La Palabra de Dios.
El hombre habla con su Dios, pero ahora su Dios hablará con el hombre por medio de la Palabra escrita, la Biblia.
Sólo que ahora enfrentamos otra dificultad además de enseñar a orar. Se trata de formar un hábito que no tenemos los mexicanos: leer... esto lleva un buen tiempo, debido a que el creyente va a preferir sentarse frente al televisor, que leer un libro. Y si se trata de la Biblia más aún, porque no es un libro de fácil lectura, ni de elemental comprensión.
Romper con esos hábitos heredados que son parte de la idiosincrasia mexicana, llevará tiempo de quien aprende y paciencia de quien enseña.
Recomendamos que cada uno use una Biblia personal, donde pueda subrayar, hacer anotaciones y llevar una concordancia personal.
Este paso se facilita mucho, llevando calendarios de lectura sistemática y llenando cuestionarios bíblicos, primero del evangelio y después de toda la Biblia (Material que puede solicitarse a CCC, El responsable de grupo o filial, el discípulo o el enviado, los resolverá previa y personalmente, antes de poder aplicarlos a sus discipulandos).
Iremos formando en ellos ese hábito y como la Palabra es la que guía a la fe, advertiremos cómo su fe se va despertando, conforme avanza en la lectura, el estudio, escudriñamiento, reflexión y obediencia de las Escrituras. Y no descansaremos hasta que ese creyente ame el Libro fundamental (Así está mandado en Dt 17:19, 31:12, Pr 2:4, Jn 5:39, Ap 1:3, Sal 78:1, etc).
Lo primero será acostumbrarles a la lectura diaria. Está escrito: leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra. Dt 17:18
Dios lo pide cuando dice: Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclina tu oído a las palabras de mi boca. Sal 78:1
Poco a poco, quien va entrando a la revelación divina, irá descubriendo el valor inmenso que contiene, al grado de buscar su inspiración como si fuera un tesoro. Dice el salmista : Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Pr 2:4
Y es que eso produce una devoción a su lectura, tanto, que no pasará un día sin que su espíritu se alimente del pan de vida, inclinación que le hará reconocer el valor de este camino vivo y nuevo. Se despertará el deseo de escudriñar la Palabra, según lo pide el Señor: Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Jn 5:39
Algo que ayuda mucho en este paso, es hacer grupos de lectura bíblica, La Biblia dice: Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Dt 31:11
No hay muchos que quieran hacer lo que Dios le pidió a Jeremias, cuando le dijo: Entra tú, pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehová a los oídos del pueblo, en la casa de Jehová, el día del ayuno; y las leerás también a oídos de todos los de Judá que vienen de sus ciudades. Jer 36:6.
Para quien no conoce este terreno y para quien no distingue la lectura de la revelación, probablemente le dará pereza leer, hasta que descubre la gran bienaventuranza que produce: Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas. Ap 1:3
La resistencia del recién salvo será mucha, pero si sabemos influír en ellos y motivarles, podrán salvar los obstáculos que tiene este importante paso del discipulado.
Los calendarios de lectura
Un calendario ayuda mucho es la lectura sistemática, hasta que se crea el hábito cotidiano. Si se guía a un tiempo diario por la mañana y por la tarde o noche, no se hará difícil este tercer paso. Sólo hay que animar a no interrumpir por causa ninguna, la lectura diaria.
Los cuestionarios
Comisión Centros Cristianos ha desarrollado varios cuestionarios a base de preguntas, que deberán irse contestando, conforme se va leyendo. Se cuenta con cuatro del evangelio (Mateo. Marcos, Lucas y Juan) y dos de la Biblia completa. Se recomienda aplicar primeramente los de evangelio, antes que los de la Biblia completa, para ir ejercitando en su desarrollo.
Además hay uno especial para infantes (EBE), que el niño contesta con el apoyo y la dirección de los papás.
Pueden solicitarse y fotocopiarse para ser aplicados. Quien va a aplicarlos, deberá necesariamente resolverlos antes, para que después pueda calificarlos a sus discipulandos.
Los cuestionarios de evangelio pueden contestarse en poco tiempo y los de Biblia completa en 36 semanas. Esto asegura que el futuro discípulo lea la Biblia completa, casi dos veces en un año, asegurándonos con ello, que hará el hábito de lectura.
El modo
Al principio hay que sentarse con quien inicia la vida cristiana y leer junto con él, asegurándonos que hace la lectura, tanto del Antiguo, como del Nuevo Testamento. Poco a poco se le van dejando lapsos de lectura, con la consigna de comentar lo leído a quien le discipula, hasta que él mismo, descubra el sentido que esto puede dará su vida y la bendición que le representará hacerlo.
Conclusión
Por demás está decir que no es una tarea sencilla. Hemos de hacerla condescendiendo pacientemente con aquellos, que al principio se resistirán, pero que después, se llenarán de preguntas, que nos irán avanzar al paso siguiente.
Para entonces, se estarán dando los tres pasos primeros: visitando, enseñando a orar, e impulsando y motivando a la lectura, y obediencia a la Palabra de Dios. El te ayude en esta hermosa tarea discipuladora...
Mensaje
dado en el Encuentro de Filiales de Comisión Centros Cristianos, A. R.
2000
Tequisquiapan,
Qro.
e-mail del autor: gonzalo@ccc.org.mx
Se agradecerán sus comentarios
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