CCC - PLAN NACIONAL DE DISCIPULADO
por gonzalo vega
Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1P 4:11)
Una de las actividades importantes dentro del discipulado de los nuevos creyentes, lo constituye la ministración. Esta palabra no es de uso común; la hemos ido introduciendo en nuestro vocabulario cristiano.
El sentido más comprensible de la palabra es servir y amar, porque según la gramática del Nuevo Testamento, un ministro, es un servidor que se preocupa por el estado integral de aquellos a quien discipula.
Por tanto, ministrar es servir, es dar, es amar, es entrar al servicio de los demás. Quien discipula está a su servicio, les sirve, les "ministra" para hacerles entrar en la dimensión espiritual
El apóstol Pedro, en el texto superior da la forma de ministrar: Si alguno habla (ministrar la Palabra) hable conforme a las Palabras de Dios; si alguno ministra (dones); ministre conforme al poder de Dios... dicho en lenguaje común: suministrar Palabra y poder, para que en todo sea glorificado Jesucristo (dado a conocer), es decir, que nuestra ministración debe provenir de Dios, estará sujeta a su Palabra y debe dar a conocer el poder divino.
Eso indica que no cualquiera puede ministrar o otros, si antes no ministra a Dios, si no es al mismo tiempo, ministrado por Dios.
La tarea discipuladora es una tarea delicada; ministramos o servimos a los nuevos creyentes, no sólo en lo espiritual, sino en lo físico y lo anímico. Si Dios no está presente, la ayuda que proporcionamos podrá ser moral, intelectual, psicológica, psiquiátrica, filantrópica o asistencial, incluso religiosa o equivocada.
Pero si Dios está presente, ministramos integralmente y la o las personas que la reciben, alcanzarán respuestas, obtendrán resultados, porque es Dios personalmente el que les ministra al través de nosotros.
La responsabilidad nuestra es delante de Dios y delante de los que ministramos. Sólo dependiendo de Dios, alcanzamos éxito, tarea que se realizará necesariamente en oración.
Por ejemplo: Una persona cansada de traficar por el mundo, fatigada de tanto camino equivocado, lastimada y herida, llena de pecados, llega a Cristo. No le conoce, pero le animamos a hacer una decisión por El y en esa decisión se arrepiente, recibe a Jesucristo e ingresa a la vida eterna: nace de nuevo. El Señor le perdona, le limpia, pero el nuevo creyente no sólo no lo entiende, sino que no lo cree. El milagro de la salvación se opera, el pecador queda redimido, ordenado para vida eterna, pero el que se salva, no da crédito a lo que le acontece, no tiene la convicción de que ha sido limpiado y personado, porque su complejo de culpa, le impide creerlo.
Ha pecado tantos años, es tan ignorante del plan de Dios en la Biblia, desconoce tanto el amor de Dios, que de pronto, de un momento a otro, estar libre... "¡No! -dice-... imposible; por lo menos tengo que pagar algo por ello... tendré que hacer alguna "penitencia" (se quedo acostumbrado al plan religioso).
Y le decimos: No, hermano, por gracia eres salvo, por fe, no por obras! Y como eso es un nuevo lenguaje, hemos de ministrarle.
El recién salvo entra en la vida cristiana, igual que Lázaro cuando salió de su tumba, vendadas las manos y los pies con vendas y el rostro envuelto en un sudario... (Lc 11:44) ¿Quién tiene que desatarlo? Quien le discipula y lo hará en el tiempo necesario hasta que quien está siendo restablecido pueda gustar del don celestial.
¿En qué áreas hay que ministrar al nuevo creyente? Veamos cómo ministraba el apóstol Pablo. Romanos 15: 25-30: Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales. Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España. Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo. Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.
Cuando dice ministrar a los santos, dice servir a los nuevos creyentes y esa ayuda cubre, según el v27, espíritu, alma y cuerpo; tanto necesidades materiales, como anímicas y espirituales.
¿A quién estaba Pablo pidiendo ayuda? a los romanos. ¿Les pedía dinero? No, la iglesia del norte de Grecia se lo había dado. Entonces ¿qué pedía? oración.
Esto claramente indica que toda ministración, sea material o espiritual, se hará siempre en oración, para que sea el Espíritu Santo el que guíe a saber cuánta ayuda, de qué tipo, a quién debe darse y cuándo. Y la ministración se hará -dice Pedro- conforme a las palabras de Dios; conforme al poder que Dios da.
Al ministrar a una persona, dependemos de la Biblia y del poder del Espíritu Santo y esto por la oración. Una persona con un don de ciencia, en la oración, lo primero que Dios le revela son las necesidades del que está siendo discipulado. Identifica esas necesidades antes que atenderlas. No se guía por lo que el creyente pide, sino por lo que Dios revela.
En otras condiciones, si el creyente necesita dinero; no se lo damos, pero al ministrarle, le enseñamos a buscar el Reino de Dios y su justicia y el Señor le añadirá el recurso necesario.
Una ministración tiene prioridades. En ello, el creyente no dependerá de quien le discipula, pero el amor cristiano demostrado nos animará a ayudar, o a buscar la ayuda, o a procurar la ayuda, o a canalizar la ayuda.
¿Cuál es el cuadro básico de ayuda para el nuevo creyente?
En el nivel espiritual, darle a conocer la Verdad, el Camino y la Vida que viene de Dios.
En el nivel alma, es ayudarle a resolver sus conflictos de relación o sus sentimientos afectivos.
En el nivel cuerpo es asistirle para que pueda resolver o cubrir sus carencias físicas o materiales. Veamos:
Nivel espiritual. Lo primero que se combate en este nivel, es la ignorancia y la confusión religiosas. Sea de donde venga el creyente, se le muestra la Verdad, para que pueda distinguirla de la mentira. Quizás no tenga religión o venga de un grupo histórico, o de una secta, o de ocultismo y habrá que aclararle en su confusión, los conceptos que le guíen a conocer la verdad. Porque conocerá la Verdad y la Verdad le hará libre (Jn 8:32).
Cuando Lucas escribe su versión del evangelio, le dice a Teófilo y nos dice a nosotros para qué lo escribe: ...para que conozcas bien la Verdad (Lc 1:4). La versión griega dice: para que te percates bien...
Al aclararle su confusión o su ignorancia, el creyente irá abandonando su incredulidad e irá entrando a la fe. Con ello le dejamos en posición de conocer la Voluntad de Dios para irse relacionando con El y así lo pueda amar, que es el primer mandamiento a obedecer.
Después que puede y aprende a amar a Dios, vigilaremos constantemente su crecimiento espiritual. En todo esto, estaremos orando, por él y sobre él, ministrando a su espíritu para que conociendo la Verdad, tenga libertad para seguir el camino de Jesucristo e integrarse a la vida de Dios.
Nivel alma. Ahora en este nivel, ministramos a sus problemas de relación o a sus sentimientos afectivos. Toda persona tiene que ser ministrada en sus dificultades, de acuerdo a su estado civil. Hay solteros, casados, divorciados, viudos, abandonados, repudiados y sean hombres o mujeres, su pasado, presente y futuro afecta profundamente su interior o su alma. En ocasiones se hace necesaria una sanidad interior, o sanidad del alma.
Como el alma es el área de los sentimientos, de los pensamientos, del afecto, de la voluntad, en este nivel se asienta el amor y como en cuestiones de amor o de afecto suele haber conflicto y como el segundo mandamiento es amar al prójimo, siempre encontraremos en este nivel, problemas de relación con los demás.
Si la persona es casada, sus problemas a ministrar estarán a nivel conyugal, donde generalmente hay tropiezos. Y si hay hijos, en su educación; también se revisa la relación con la familia política, la relación de amistad, la de trabajo y la relación en la iglesia. Ministramos en los problemas afectivos o de relación, cualquiera que esta sea, generados en la consejería. Proverbios 16:24 dice: Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos.
Todo el pecado del ser humano va a reflejarse en el área del alma y por tanto, se hará necesario discernir cuando la persona precisa de liberación, es decir, ser ayudada a echar fuera los demonios que entraron cuando vivía equivocadamente.
Nivel cuerpo. Respecto a lo físico, lo material, o del cuerpo, ministramos a sus carencias básicas: casa, vestido y sustento. Si directamente no podemos hacerlo, hemos de canalizarles la ayuda, a base de promoverles por la fe y la confianza en la provisión del Señor.
Si Dios le guía a usted a regalar una despensa y no tiene para comprarla, sólo tiene que buscar quien ofrende pequeñas cantidades hasta completarla. Si la necesidad es una casa, puede mover su fe a conseguirla. Si la persona está en quiebra económica, usted le ayuda a obedecer los principios bíblicos que le lleven a confiar y recibir las promesas. Le comparte usted el principio de Mateo 6:33 y con ello le ayuda a obtener una copia de la llave de la bodega celestial, que están guardadas en Mal 3:10.
Otra carencia puede ser al falta de empleo o de trabajo. No hay que emplearlo, pero si ayudarle a obtener empleo en las bolsas de trabajo. De no conseguirlo, ayudarle a realizar trabajos que le puedan aportar recursos
Otra carencia puede ser la falta de salud. Le ministramos en el Nombre de Jesús y hasta el gasto de médico y medicinas le ahorramos
Puede haber otras carencias ¡le ministramos en oración!
Para todo ello, hemos de hablar con Dios y con los que discipulamos, es decir, ministramos a Dios y ministramos a los hermanos ¿cómo?
Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da... y tanto para hablar como para ministrar (o servir o amar que es lo mismo), en todo deberá ser Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
Usted que está discipulando personas es el responsable de este quinto paso : ministrar en oración. Un paso fundamental, antes integrar a la iglesia local al discipulando. Cuando el creyente ha sido visitado, enseñado a tener hábitos de oración y de leer la palabra, ha sido aconsejado y ministrado, está listo para entender el lenguaje de la iglesia, se integrará alegremente al gran grupo, abriendo más su fe y comprendiendo el lenguaje eclesial. Es el paso siguiente.
LA MINISTRACION Y EL SERVIR ( por Olivia Vega )
Muchos cristianos pasan la vida sin experimentar la bendición de Dios al servirle, porque no usan ni conocen las riquezas que cada uno recibimos por medio de Jesús y de Su Espíritu Santo.
Somos responsables delante del Señor por los dones o talentos que El nos ha entregado y que no son para guardarlos, sino para usarlos a Su Servicio. De ahí la necesidad de reconocerlos para ministrar a nuestro semejantes. Y como dice Pablo hemos de ser buenos administradores de ellos 1Cor 4:1: Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.
Para hacerlo hemos primero de ministrar a Dios para que por Su gracia El nos guíe en la forma de ministrar. Como hijos de Dios somos guiados por Su Espíritu Santo si le buscamos y entramos en Su presencia, a solas, enfocándonos en El, concentrándonos en Jesús, hasta llegar a tener comunión de espíritu a Espíritu.
1Co 6:17 dice : ...el que se une al Señor, un espíritu es con El. Somos un espíritu con El, orando en el espíritu, adorándole, sustrayendo nuestro oído de lo que nos rodea, aprendiendo a sintonizar con la longitud de onda del Espíritu Santo. Así será más fácil reconocer Su voz intimando con El para conocer también Sus pensamientos y discernir la manera de ministrar.
Esta guía nos dará una gran seguridad y protección., evitando ser movidos por deducción, lógica o razonamiento, para fluir solo en el Espíritu.
Primeramente fuimos llamados todos al ministerio de la reconciliación. 2Co 5:18-20: Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios..
Por supuesto que tenemos que hacerlo hablando conforme a la Palabra de Dios, no con palabras enseñadas, ni forzando a la persona, ni condenándole sino con lo que enseña el Espíritu.
Si la persona ya conoce al Señor, si se le ha evangelizado y necesita ministración se debe discernir lo que el Espíritu Santo quiere para ella, no lo que ella cree necesitar.
"Diakrisis" es la facultad de distinguir, discernir y juzgar. Es una facultad del espíritu del hombre para percibir el problema y la necesidad de la persona que va a ser ministrada.
1 Co 2:5,10-14: que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios... 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
Toda ministración debe edificar espiritualmente y ayudar a solucionar problemas. Para eso es importante dialogar brevemente con la persona.
AL MINISTRAR: Preguntar por ejemplo: ¿Cuál es su necesidad?, ¿qué necesita del Señor? No tomar demasiado tiempo en ello, ya que eso entra en el área de la consejería. Solo se solicitan datos sencillos que den la pauta al que ministra; lo demás lo hará el Espíritu Santo.
La ministración debe restaurar a la persona al plan original de Dios por lo cual fue creada, por lo que quien ministra, debe tener varias características:
- Amor, mansedumbre (restauración con espíritu de mansedumbre):
Gál 6:1 ...considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
- Fe, conocimiento de la Palabra, buen testimonio de la vida personal.
- Vida de oración. Esencial al que ministra.
AREAS DE MINISTRACION:
Lc. 4:18-19: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor (el subrayado es del autor)
1. BUENAS NUEVAS A LOS POBRES Ministrar palabra de salvación a aquellos que aún en sus pecados, necesitan la vida de Dios..
2. SANIDAD A LOS QUEBRANTADOS DE CORAZON, es decir, una sanidad interior, sanidad de las emociones, del alma, que se manifiesta en quebranto de corazón.
3. LIBERTAD A LOS CAUTIVOS. Hch 10:38 ...cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Sanidad interior y a veces liberación de opresiones (nivel externo). Esto se hace con la Palabra, por el amor, por el don de sanidad interior. Jn 8:32 "y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres".
También implica liberación (nivel interno), echar fuera demonios, liberar de opresiones, ataques externos, presiones, opresiones mentales o físicas y llevar a la persona a someterse a Dios.
Stg 4:7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. 8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
También puede haber en la persona: obsesiones, tendencias, bloqueos, incluso ideas fijas tendientes a lograr propósitos aún no buenos. Suele haber sujeción al enemigo por pactos, desviaciones religiosas, doctrinas, libros y lecturas de ocultismo, que pueden producir bloqueos para recibir el Bautismo en Espíritu Santo.
Se ministra también cuando la gente muestra indiferencia. 2 Cor 10:4-5 : porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
Suele también haber herencias, sobre las cuales hay que ministrar. De ellas: Confesión y arrepentimiento por participación en áreas de ocultismo, renuncia a pactos y eliminación por fuego de libros, objetos, adornos, etc.
Hay gente cautiva y gente posesa. Pueden encontrarse algunos cautivos de demonios (aún entre los cristianos), demonios que han tomado control absoluto en el espíritu, voluntad y cuerpo de la persona. Se echan fuera usando la autoridad que hay en el nombre de Jesús, usando de discernimiento de espíritus. Se hace de la manera siguiente:
a. Ministran dos personas. Mr 6:7 Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.
b. Se ata al hombre fuerte, cubriéndose con de la sangre de Jesús.
Mt 12:28-29 : Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. 29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.
c. Solo uno toma autoridad. Nadie grita, ni se usa de violencia.
d. Otros oran en el espíritu o alaban al Señor. No muchas personas, porque suele ser penoso el momento para quien es ministrado (se aconseja ministrar en privado). Es útil citar a quien se ministra, presentarse en oración y ayuno, y ministrarle de preferencia no en las casas, sino en un lugar neutral.
e. No ministrar a incrédulos o nuevos creyentes. No hay suficiente madurez espiritual en esta área y puede cometer errores o entrar en miedo.
f. Siempre ministrar a personas del mismo sexo, o en todo caso, un matrimonio bien avenido.
g. Usar la Palabra. Mt 8:16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos. La Palabra es fuente de poder contra el enemigo.
h. No permitir se manifieste el enemigo dentro de una reunión. Atar antes toda mala manifestación espiritual; llevando a la persona al área de ministración.
i. No ministrar a una persona nueva, a menos que sea absolutamente necesario y que pueda recibir posteriormente un pastoreo continuo. Eso es debido a que no tiene suficiente fe y Palabra para mantenerse libre.
Dice el Señor en el evangelio: Mt 12:43-45: Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. 44 Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. 45 Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación .
j. No siempre imponer las manos 1Ti 5:22 No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.
Hay ocasiones en que si el Espíritu mueve a imponer las manos, puede hacerse. Ejemplo: Hch 28:8 Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó.
k. Si no se termina la liberación, por falta de tiempo o cansancio, se le cubre en oración con la sangre de Cristo y se continúa en otra ocasión.
En niños la ministración es semejante, sólo que se les ministra con ternura y amor, leyéndoles la Biblia, tomando autoridad mientras estén dormidos, o en manera informal, con juegos, con cantos. Los padres presentes son cobertura.
4. INTERCESION POR NECESIDADES: Ponerse de acuerdo con la persona. Llevarle a ella a orar primero. Usar promesas de Dios. Animarle a obedecer a Dios. Darle escrituras por escrito para meditar.
5. SANIDAD FISICA y vista a los ciegos.
a) Discernir si hay pecado en la persona, o que esté dando autoridad al
enemigo para estar enferma o a tener una opresión física.
Ej. Rencores, falta de perdón, envidia, ira, unión libre, etc. Es preciso llevarle a arrepentimiento, a perdonar, o a pedir perdón.
b) Analizar si la persona por descuido alteró las leyes de la naturaleza. Excesos en el comer o en mala alimentación, beber, cambios temperatura, etc.
1Co 3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
Después de esto ministrarle sanidad como el Espíritu Santo inspire:
c) Oración de fe.
d) Con la Palabra de Dios. Sal 107:20 Envió su palabra, y los sanó.
e) Con imposición de manos. Mr 16:17: Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
f) Por unción con aceite. Stg 5:14-15: ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. 15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
Esto es ministrado por los Ancianos de la iglesia usando de fe, de autoridad en el Nombre de Jesús y derramando aceite sobre la cabeza de la persona.
g) Don de sanidades.
6. BAUTISMO EN EL ESPIRITU SANTO
Lc 4:19 A predicar el año agradable del Señor... Después de dar las "buenas nuevas", que hacen a la persona nacer de nuevo, el año agradable del Señor viene cuando recibimos el Bautismo en Espíritu Santo, o el poder del Espíritu Santo para cada creyente:
a) Asegurarse que la persona es salva.
b) Que perdone a quien le ofendió o pida perdón si es necesario.
c) Descubrir si hay bloqueos mentales, miedos, sentimiento de indignidad, orgullo, autosuficiencia, etc.
d) Orar con fe imponiendo las manos (no presionando, ni apretando, ni gritando, ni faltando respeto a la persona).
e) Instruirle para el uso de la manifestación del Espíritu, como un don devocional, y el uso de los dones del Espíritu Santo.
Hay muchas formas más de ministrar y de ministrarnos unos a otros (un saludo, una sonrisa, una palmada, una palabra de aliento, etc).
Finalmente, dar lo que de el hemos recibido. Dice el apóstol Pedro en su carta 1P 4:10-11 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
Mensaje
dado en el Encuentro de Filiales de Comisión Centros Cristianos, A. R.
2000
Tequisquiapan,
Qro.
e-mail del autor: gonzalo@ccc.org.mx
Se agradecerán sus comentarios
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