LA AYUDA IDONEA EN EL MINISTERIO
2) RESTAURADA PARA EL SERVICIO
(Enseñanza a mujeres)

Por Olivia Vega

El Señor nos trajo a este retiro no solo para disfrutar de su maravillosa creación, descansar, convivir las unas con las otras y conocernos más, sino para reflexionar cómo va la vida cristiana en relación a nuestro testimonio, tanto en el Centro Cristiano, en donde servimos como en el mundo que nos rodea.
       Dios nos dio vida y nos dotó de talentos naturales, de dones. Puso en cada una de nosotras características y personalidad, que nos hacen únicas. Ahora toca a cada una de nosotras descubrir la razón y el llamado, para lo cual nacimos y cumplir así el propósito de Dios como mujer, esposa, madre y como sierva de Dios.

       Antes de conocerle, nuestros pensamientos eran vanos, negativos, estábamos perdidas, hechas a la manera del mundo, como cualquier mujer que está llegando a nuestra congregación. Gracias a Dios ahora tenemos una nueva vida, inclusive servimos a Dios, al lado de nuestro esposo.

       Solo que hay muchas cosas que todavía no han sido renovadas, hay temores y el Señor quiere que seamos totalmente restauradas, ya que el mundo nos metió dentro de un molde; también heredamos tradiciones y patrones de conducta negativos que traemos al servicio y que tenemos que romper.
       ¿Cómo éramos en el mundo? ¿Se acuerdan?
       "No te dejes de nadie", "Sé tú la primera", "Si te hacen algo desquítate". Se buscaba el beneficio propio sin importar los demás, se robaba, se mentía, nos auto justificábamos, éramos vanidosas, irritables, etc. Pero al ser redimidas nos convertimos en el templo del Espíritu Santo para servir a nuestro Dios.
       1Corintios 6:20: Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
       Debemos de glorificar a nuestro Dios con todo nuestro ser. Nos ha sido dada la capacidad de llevar mucho fruto. A través de Jesús, el Amado tenemos la capacidad de influír positivamente en cualquier lugar que estemos, en el esposo, en los hijos, en la Iglesia; pero o lo ignoramos, o simplemente hemos caído en "rutinas" que no producen el fruto deseado.
       El cambio es necesario para el crecimiento y para ser ayuda idónea en el llamado que Dios tiene.
       El Señor nos sigue preparando y nos quiere ministrar para ser unas siervas fieles en cuerpo, alma y espíritu porque somos tripartitas.
       El problema mayor está en nosotras mismas. En 1Co 6:20 dice que cuerpo y espíritu pertenecen a Dios, pero ¿el alma? esa nos pertenece a nosotras y el alma es la sede de las emociones, los sentimientos, razonamiento, mente y voluntad.
       Depende de nosotras el tener actitud positiva y permitir al Señor ministrarnos.
       Un testimonio: Cada mañana desde temprano, una señora de 92 años de edad, casi ciega, estaba con su cabello peinado y bien arreglada. Se mudó a un asilo de ancianos porque su marido, había muerto recientemente. Después de muchas horas de esperar pacientemente en la recepción del asilo, sonrió dulcemente cuando le avisaron que su habitación estaba lista. Mientras ella maniobraba su andador al ascensor, la persona que le guiaba le daba una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las sábanas y cortinas que habían sido colgadas en su ventana:
       - "Me encanta", dijo ella con el entusiasmo de un chiquillo de 8 años al que acaban de mostrar un nuevo cachorro.
       - "Señora Mistral, usted aún no ha visto el cuarto, espere para que lo vea".
       - "Eso no tiene nada que ver" -dijo ella-, la felicidad es algo que uno decide vivir con anticipación". El hecho de que me guste mi cuarto o no me guste, no depende en cómo este arreglado el lugar, depende en cómo yo arregle mi mente. Ya había decidido de antemano que me gustaría. Es una decisión que tomo cada mañana al levantarme…
       Estas son mis posibilidades: Puedo pasarme el día en cama enumerando las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que ya no funcionan, o puedo levantarme de la cama y agradecer a Dios por las que sí funcionan.
       Cada día es un regalo del Creador, y por el tiempo que mis ojos se abran me enfocaré en el nuevo día y en los acontecimientos felices que he guardado en mi mente, de cada momento en mi vida.
       ¿Nos damos cuenta?
       Ella era una persona que a pesar de su edad y problemas físicos, tenía una mente renovada, era positiva.
       Cada una de nosotras somos llamadas a tener victoria sobre las diversas áreas de nuestra vida. Y en cada etapa que estemos viviendo.
       Por lo tanto, es muy importante tener un claro entendimiento de lo que significa vencer y los métodos por los cuales podemos lograrlo.
       Sabemos que dentro del ministerio tendremos pruebas, ataques y adversidades, muchas de ellas podremos vencerlas y en otras, necesitamos ser ayudadas para salir adelante.
       Como servidoras sentimos compasión por la gente, por las mujeres que llegan lastimadas, pero nosotras necesitamos también ayuda.
       Se siente soledad en muchas ocasiones, aún estando rodeadas de gente, necesitamos unas de las otras porque hay cosas que no podemos compartir con la congregación.
       1Pedro 3:8: …sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.
       Cuando alguien atraviesa una época difícil y no hay nadie que esté con ellos, que llore a su lado y comparta amor en medio de su dolor, es fácil que se sienta ofendida en contra de alguien o del Cuerpo entero.
       Puede tomar tiempo el ser refinadas por fuego y ser vasijas de honor para Dios actuando como mujeres sabias y ejerciendo nuestra autoridad espiritual para ser la ayuda idónea a nuestro esposo no solo en casa, sino también en el servicio.
       Lucas 12:47-48: Aquel siervo que conociendo la voluntad de su Señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.
Dios nos corrige y disciplina para ser mejores cada día. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
       En otras ocasiones tendremos adversidades, pasaremos por momentos de crisis o problemas con los hijos como cualquiera, sufriremos de enfermedades, o seremos heridas y defraudadas por la gente.
       Lo que se recrudecerá si no nos preparamos para el servicio: orando, leyendo, meditando la Palabra y sobre todo obedeciendo.
       Dios nos va a demandar lo que nos ha dado y la responsabilidad que nos ha confiado de ser ejemplo a la gente, especialmente a las mujeres de nuestra congregación y de nuestro entorno. Representamos a Dios en humildad, santidad y amor. Por eso el temor de Dios es importante.
       En otras es el enemigo, las herencias o maldiciones que traemos que no han sido rotas o descubiertas las que nos oprimen y limitan la bendición de Dios para nuestra vida, que son los deseos del Amado.
       3 Juan:2: Amada, Yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
       Para ello es importante estar ante Su presencia, sentarnos con El para escucharle y entrar en su reposo.
       Aunque las cosas van de mal en peor en el mundo, nosotros tenemos el recurso de meternos bajo las alas del Todopoderoso, del Altísimo en el lugar de reposo; eso es la fe. No ser cautivos en el temor y la confusión.
       ¿Qué necesitamos para lograrlo?
       1. Arrepentirnos de nuestra desobediencia.
       Si no hay fruto pidamos perdón ¿Hemos sido diligentes?
       2. Perdonar a quien nos ha ofendido o agredido.
       Si no perdonamos, tampoco somos perdonados.
       Romanos 12:12: Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.
       3. No enorgullecernos de nuestra posición de ser esposa de pastor o servidora.
       Cuidando de no ser tentadas, somos falibles sobre todo cuando nos ensoberbecemos o enseñoreamos en el servicio.
       Gálatas 6:3: Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.
       Sin El no somos nada, pero Su amor y su misericordia son manifiestos cuando nos humillamos delante de El en lo privado con un corazón sincero.
       ¿Porqué tantas personas aún siervos del Dios, pastores, caen en adulterio, tienen ansia de poder, o roban?
       Porque no hay una verdadera renovación en su ser interior. Hay deseos engañosos, la antigua naturaleza vuelve a surgir porque no se ha renovado el espíritu de la mente. Porque no se ha formado el carácter de Cristo todavía.
       Para ser restaurada y transformada se debe vencer el mundo, la carne (el "yo") y el diablo.
       En mayor o menor medida todos necesitamos ser restaurados y sanados de las heridas del alma y aún del cuerpo porque afectan el comportamiento y servicio con temores, fobias, falta de dominio propio, inseguridad, angustia, depresiones, opresiones por lo que necesitas ser ministrada permitiendo que el Espíritu Santo saque a la luz lo que está escondido o reprimido.
       Cualquiera que sea la situación que hayas sufrido, hay restauración espiritual. El Señor sana y restaura.
Salmos 147:3: El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.
       Para ello debemos:
       1. Pedir que a través de Su Espíritu muestre la verdad de nuestro interior.
       Juan 8:32: y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
       2. Que muestre las heridas del alma para ser restauradas y las raíces para que éstas sean sacadas y no produzcan mal fruto.
       3. Tener un verdadero arrepentimiento de pecado, de reacciones no adecuadas, palabras y actitudes.
       4. Romper las ataduras o maldiciones de las herencias.
       5. Renunciar a la autoridad del enemigo y romper pactos, aceptando la sangre del nuevo pacto a través de Jesús.
       Necesitamos restauración espiritual, porque estamos en algún área de liderazgo o influencia, y debemos ser ejemplo de amor y servicio.
       Dios nos llamó a restaurar, a servir y no a ser servidos, por eso nosotros necesitamos también ser ministradas. Entonces vamos a hacerlo unas con otras.
       Ministración.
       Vamos ahora a ministrar de la multiforme gracia de Dios, sin temor, ni duda, solo dejándonos guiar por el Espíritu de Dios.
Oremos que el Señor manifieste de sus dones para bendición de alguien.
       Todas podemos ministrar en diferentes áreas; nadie se sienta indigno de ello, somos servidoras, solo necesitamos ejercitar nuestros sentidos espirituales.
       Solo los efectos del pecado como la culpa, condenación, dureza de corazón, amargura o falta de perdón pueden impedirnos que abramos nuestros oídos espirituales para escuchar su voz en nuestro interior.
       Oremos pidiendo perdón si hay algún pecado que lo impida.
              2Timoteo 1:7: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
       Hoy vamos a practicar con nosotras mismas. Esperemos revelación en el espíritu, no en las emociones, no tenemos que tener alguna sensación extraña. Dios se manifiesta de una manera natural.
       Todos tenemos necesidades personales ¿No es así?
       ¿Crees que el Espíritu Santo conoce cada necesidad?
       Vamos a usar nuestra fe creyendo que nos va a dirigir y a revelar la necesidad de la hermana para orar por ella


Regresar Regresar                   Página Principal INICIO